451.

¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día en día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, inclinado sobre las calles y la plaza, sobre los gestos y los rostros, siempre iguales y siempre diferentes, como son, al final, los paisajes.

Cuando imagino, viajo. ¿Qué otra cosa hago yo cuando viajo? Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que uno tenga que trasladarse para poder sentir.

“Cualquier camino, este mismo camino de Entepfuhl, te llevará hasta el fin del mundo.” Pero el fin del mundo, desde que el mundo se consumó dándole la vuelta es el mismo Entepfuhl de donde se partió. La realidad, el fin del mundo, como su principio, es solo nuestro concepto del mundo. Es un nosotros donde los paisajes son paisaje. Por eso, si lo imagino, los creo; si los creo, son; si son, los veo como a los otros. ¿Para qué viajar? En Madrid, en Berlín, en Persia, en China, en los dos Polos, ¿dónde estaria yo sino en mí mismo y en el tipo y género de mis sensaciones?

La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.

Fernando Pessoa,

Libro del Desasosiego. 

"…ese episodio de la imaginación a que llamamos realidad."

Libro del Desasosiego,

Fernando Pessoa.

"

…y un profundo y tedioso desdén por todos cuantos trabajan en pro de la humanidad, por todos cuantos se baten por la patria y dan su vida para que la civilización continúe…

…un desdén lleno de tedio por ellos, que desconocen que la única realidad para cada uno es su propia alma, y el resto —el mundo exterior y los otros— una pesadilla antiestética, como un resultado en los sueños de una indigestión de espíritu.

Mi aversión por el esfuerzo se excita ante el horror casi gesticulante ante todas las formas de esfuerzo violento. Y la guerra, el trabajo productivo y enérgico, la ayuda a los otros… todo eso no me parece otra cosa sino el producto de un impudor,

Y, ante la realidad suprema de mi alma, todo lo que es útil y exterior me sabe a frívolo y trivial ante la soberana y pura grandeza de mis más originales y frecuentes sueños. Esos, para mí, son más reales.

"

Libro del Desasosiego

Fernando Pessoa.