"Y yo no soy nada más que un pobre caballo amarillo, y nadie, nadie, limpiará las lágrimas de mis ojos."

El Perseguidor,

Julio Cortázar.

"¡Y sin embargo, sin embargo! … ¡Esa expresión preocupada de su rostro! Una pena roedora está presente en todo momento. Su misma alma está en sus ojos y ella daría un mundo por estar en la intimidad de su propia cámara familiar donde, dando curso a la lagrimas, podría llorar a su gusto y aliviarse del peso que oprimía su corazón. Aunque sin exagerar, porque ella sabía como se llora moderadamente delante del espejo."

Ulises,

James Joyce.

…Pero no puedo.

Quiero quererla querer; pero no puedo. No la amo. Amo sus lágrimas que son tan profundas, por que vienen de muy adentro de ella, un lugar que yo no puedo alcanzar. Amo su sensibilidad porque yo no puedo ser así. Soy un ínfimo ser; soy la fuerza del pesimista. Amo que sea tan frágil; pues yo soy tosco, soy duro. Estoy cubierto de mugre, de polvo y de lamentos.

Pero no la amo. Aislado y trémulo palpita el acorazado motor que me hace caminar solo para verla, para perderme. Para ahogarme de ella; para matarme de tanto vivir.  Amo que no me quiera pues yo tampoco la puedo querer.

-Luis Aguiñaga.

"Reconozco, no se si con tristeza, la sequedad humana de mi corazón. Vale más para mí un adjetivo que un lamento real del alma. [ ] Pero a veces soy diferente, y tengo lágrimas, lágrimas de esas calientes de quienes no tienen ni tuvieron madre; y mis ojos ardiendo de esas lagrimas muertas arden dentro de mi corazón."

Libro del Desasosiego

Fernando Pessoa.