Quiero quererla querer; pero no puedo. No la amo. Amo sus lágrimas que son tan profundas, por que vienen de muy adentro de ella, un lugar que yo no puedo alcanzar. Amo su sensibilidad porque yo no puedo ser así. Soy un ínfimo ser; soy la fuerza del pesimista. Amo que sea tan frágil; pues yo soy tosco, soy duro. Estoy cubierto de mugre, de polvo y de lamentos.
Pero no la amo. Aislado y trémulo palpita el acorazado motor que me hace caminar solo para verla, para perderme. Para ahogarme de ella; para matarme de tanto vivir. Amo que no me quiera pues yo tampoco la puedo querer.
-Luis Aguiñaga.
Libro del Desasosiego
Fernando Pessoa.