
Fernando Pessoa,
Libro del Desasosiego.
El Rió de la Posesión/Libro del Desasosiego,
Fernando Pessoa.
Libro del Desasosiego,
Fernando Pessoa.
El mismo acto de escribir perdió ya su dulzura para mi. Se banalizó tanto, no solo el acto de dar expresión a las emociones sino también el de pulir las frases, que escribo como quien come o bebe, con más o menos atención, pero medio ajeno y desinteresado, medio atento, y sin entusiasmo ni fulgor.
Fernando Pessoa,
Libro del Desasosiego.
El hombre no debe poder ver su propia cara. Eso es lo más terrible de todo. La Naturaleza le dio don de no poderla ver, como tambien el de no poder mirar sus propios ojos.
Sólo en el agua de los rios y de los lagos podía él contemplar su rostro. Pero hasta la postura que había de adoptar era simbólica. Tenia que curvarse, inclinarse para cometer la ignominia de verse.
El inventor del espejo enveneno el alma de los hombre.
Fernando Pessoa,
Libro del Desasosiego.
¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día en día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, inclinado sobre las calles y la plaza, sobre los gestos y los rostros, siempre iguales y siempre diferentes, como son, al final, los paisajes.
Cuando imagino, viajo. ¿Qué otra cosa hago yo cuando viajo? Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que uno tenga que trasladarse para poder sentir.
“Cualquier camino, este mismo camino de Entepfuhl, te llevará hasta el fin del mundo.” Pero el fin del mundo, desde que el mundo se consumó dándole la vuelta es el mismo Entepfuhl de donde se partió. La realidad, el fin del mundo, como su principio, es solo nuestro concepto del mundo. Es un nosotros donde los paisajes son paisaje. Por eso, si lo imagino, los creo; si los creo, son; si son, los veo como a los otros. ¿Para qué viajar? En Madrid, en Berlín, en Persia, en China, en los dos Polos, ¿dónde estaria yo sino en mí mismo y en el tipo y género de mis sensaciones?
La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.
Fernando Pessoa,
Libro del Desasosiego.